“Ama…” por Amalia Ibáñez Guerrero.
Ama
sin dejar un soplo
de aliento libre
al albedrío…
Amando los silencios…
opacos espacios
llenos de verso.
Ama
sin dejar desvanecer
el rocío de la mañana…
amando los momentos…
vergeles de palabras.
Ama…
Ama los segundos
y todo el tiempo
sin espacio,
las crines sobre heridas
lamidas en los besos
y los abrazos infinitos
en la memoria desmemoriada
de los puntos suspensivos,
tan tuyos…
tan míos…
tan nuestros…
Ama…
Porque la vida
es hermosa compartida contigo…
porque la vida
es nuestro mayor regalo…
porque amando vivo
recordándote
en cada espera,
en cada espacio y letra
que te siente
en su pulso latir…
Embelesada te miro…amor…
siempre
tras tus huellas compartidas…
pétalos de rosa.

“Sólo te quiero un día” por Gustavo Lazo Oval.
Quiero sólo un momento,
un sólo espacio de tiempo,
un tiempo latente,
quiero estar contigo
en el momento presente.
Sólo te quiero un día,
un sólo día para estar contigo,
para quererte,
para coincidir en la mañana
y juntos ver el amanecer,
hablar de cosas cotidianas
y si alguien me llama
le diré. -Hoy no puede ser.
Porque yo estaré contigo,
juntos en un mismo beso,
en una misma caricia,
o en algún te quiero,
de esos que salen del alma
como este amor que siento.
Recogeremos juntos
los frutos del huerto,
y las rosas del jardín,
para luego hacer un cojín
con pétalos ya sueltos.
Ese día nos iremos por ahí,
como un barco velero
a donde nos lleve el viento;
anclaremos en cualquier
plaza, en cualquier parque,
de algún pueblo.
Y nos tumbaremos en la hierba,
para colocarte un collar,
un collar de besos
de cuatro vueltas,
colgadas en tu cuello,
que sea tan largo,
que baje hasta los pechos.
Luego nos iremos a comer,
en una taberna del mismo pueblo,
brindaremos con placer y vino
tinto del bueno, embriagados
satisfechos, alegres y contentos,
regresaremos de la mano
y una siesta dormiremos.
Perdidos en el tiempo,
y al caer la tarde,
nos estaremos queriendo,
en un bello atardecer,
de caminos nuevos.
Y si nos sorprende la noche,
te llenaré de collares
por todo el cuerpo.
y haremos el amor,
amándonos y queriéndonos.
Dormiremos hasta el próximo día,
para empezar nuestro ritual de nuevo.
Autor: Gustavo Lazo Oval
® Reservado todos los derechos de su autor
“Desecada” por Amalia Ibáñez Guerrero.
Hoy no siento nada,
más que un soliloquio de silencio..
un vacío en las entrañas,
una tristeza profunda
embriagada de penumbra
y un grito que me ahogaba.
Hoy no siento nada…
Hoy no soy nada,
ni siquiera aire ni espuma..ni mar…ni tan siquiera mar…
para cobijarte en mis entrañas..
ni siquiera mar..
¡Hoy…
hoy no soy nada!
…más que lágrimas desbocadas,
remotas en las montañas y valles,
un alma moribunda vagando por
cielos oscurecidos, perennes y distantes,
un llanto lastimero de profunda tristeza
lágrima vigilante..
Hoy…
¡¡Hoy no soy nada!!

…y siento rota mi carne
pintada de sangre,
seca estoy,
desecada..
“Azul” por Gustavo Lazo Oval.
Seré la huella de una gaviota,
sobre la arena de tus costas,
me quedaré entre el azul del silencio,
cuando al oscurecer la noche, cierres los ojos.
Seré, el centinela que cuidará de tus sueños,
y al amanecer,
cuando percibas la luz de las mañanas,
regálame en una mirada, tus secretos.
Ya no me harán falta las palabras
que salen de las manos,
ni la voz, para decir tu nombre
en el azar del viento.
Me bastará, con el cielo azul,
en el infinito horizonte,
donde se calman y callan los mares
para escuchar la música que regala el silencio.
Para sentir el aroma de tus besos,
para amarte como amo los secretos,
me bastará solo con el azul del universo
para por siempre recordarte,
como lo más, que quiero.

“MUJER HECHA DE LUNA Y CLOROFILA” por Amalia Ibáñez Guerrero.
Mujer hecha de luna y clorofila,
alientas el corazón enamorado y suspiras.
Como una hoja de papel en blanco,
como un lienzo virginal,
como un ala de mariposa,
fantaseas imaginar…y vuelas…
Los paisajes te veneran y acompañan
evocando lunas y primaveras imaginarias,
luces de colores y aromáticas fragancias,
nudos marineros a la deriva en ocasos
que se disipan en la distancia, a lo lejos
rememorando las veredas…verdes…
Mujer hecha de luna y clorofila,
manas agua…
anidas esperanza…
brillas única.
Mujer…
raíz,
tallo,
hojas…
extiende tus ramas a mis ramas
…tu mundo en mi mundo puede emerger…y me llamas..
Bésame para escribir y guárdame en tu memoria solitaria.
Mujer hecha de luna y clorofila
alientas el corazón enamorado y suspiras…
“Memorias del recuerdo”, por Gustavo Lazo Oval.
Yo sólo traía una mirada, un pañuelo,
y una timidez que me robaron,
unos labios llenos de canciones,
recuerdos, caricias tristes del corazón.
La tarde es gris y la arena este mes de febrero
me deja escribir como nunca tu nombre,
la noche está tan cerca, que me abraza,
a este sentimiento eterno.
Soy la sombra que cruza los pensamientos,
me encuentro frente a este mar en calma,
con esa incesante brisa del agudo silencio,
y yo con tantas olas que traigo en el alma.
Más este único amor se roba mi tiempo,
el que siempre recorro entre mis sueños,
se está haciendo eterno en tu ausencia,
y hasta la música la siento transparente.
Veo volar las gaviotas y siento tus pasos,
el mundo es pequeño al lado de este amor,
un amor que ha parado mi reloj en el tiempo,
siento que hasta la luna está después de ti.
En ti descubrí la llama de mi ser, mi destino,
el único camino que une a todos los caminos,
ese es el que me lleva hasta ti, sin recorridos,
mi mundo tuvo estrellas hasta que te conocí.
Yo aprendí a volar en el vacío del recuerdo,
donde me encuentro con tus galanes ojos,
bajo las órdenes de tus sensitivas miradas,
donde está el espejo en el que robo tus besos.
Pero hoy como tantas veces, voy a cubrir
tu hermoso nombre, con la fría arena,
y bajo esta luna seca me iré calladamente,
escalando las memorias del recuerdo.

“Adiós amor” por Victoria Silvera.
Si pudiera volver el tiempo atrás,
Volvería a revivir cada momento que pasamos
Porque contigo aprendí a entregar el alma cuando se ama…
Y aunque hoy te lleves mi corazón
conmigo están mis sueños,
esos sueños que nadie me podrá arrancar
porque sé que nos encontraremos al final…
Si estás leyendo esto quiero que sepas que siempre te amé…
Desde la primera vez que te miré.
Y te miré sin que te dieras cuenta de que yo pisaba tus huellas,
traté de que tus silencios me hablaran
para creer que ahí estabas,
para creer que me amabas…
Pero el amor es de a dos…
Y me alejé cuando ese mundo de esperanzas dejo de ser verde…
Y lloré porque no sabía como volver a empezar,
no entendía porque no me podías amar…
Me fui lejos, para que no me encontraras.
Y cuando amanecí esta mañana tu recuerdo aún me abrazaba…
“Siento la emoción compartida”… por Amalia Ibáñez Guerrero.
Tu ausencia
es triste silencio en mi vida
y emoción continua.
El eco de tu voz suena en mis oídos, perenne
Y tu sonrisa de amanecer tranquilo me acompaña.
Mientras estás ahí, en tu lecho de rosas
Yacen contigo todos mis pensamientos y emociones.
Cómo te extraño…cómo te siento latir en mi pulso, acelerado…
Cómo te recuerdo…mientras duermes, esperando…
Esperando el encuentro de tus ramas en mis ramas.
Esperando el día en que noche y día se unan bajo el mismo cielo.
Esperando en que mi mundo en tu mundo pueda emerger del silencio de tu voz…
Cómo te extraño…alzando mi mirada en mis adentros,
Recordando la sonrisa que me falta y me preña en la distancia de sentidos, mudos…
En silencio…recordándote, mientras sueño…
Mientras sueño con alcanzarte…allá en tu cuna dormido…allá en el silencio, que no el olvido…
Cómo te siento…en el suspiro que escapa de mi garganta,
En la lágrima que brota por mis mejillas…rodando hasta mis labios…
Ya no escucho tu llanto, ni tu risa, ni veo tus ojos, ni siento tus manos…
Ya no…pero te siento…invadiendo mis espacios, yermos, estériles, baldíos…
Oquedades desiertas llenas de astíos…
Preñando de versos la distancia y el vacío de sentirte en la tristeza,
Sólo…perdido…en el silencio que dista nuestro próximo encuentro…
El de tus ramas en mis ramas, recuerda…
El de tus ramas en mis ramas…fuera del olvido y el silencio…
Tu ausencia sigue siendo,
triste silencio en mi vida.
“Cuatro letras” por Pepe Rony
Buscando en un rincón literario encontré
unas letras, de esas que dejan tiradas los poetas.
En principio encontré solo una. Estaba tirada, arrugada,
sería que estaba de sobra o no tendría uso.
La usaría para decirle a ella lo que en mí despierta.
Pero cómo poder expresar ternura con una letra.
Pobre iluso… qué podría yo hacer con unas letras.
No soy poeta. De talento solo tengo las últimas
cinco letras, pero ingenio tengo y mucho.
Al pasar una gitana me regaló otra, tomada de una flor y le dije:
- Con dos no es suficiente. Y me dijo: -Se paciente.
Roba una de la mirada de tu amada, del mar de la madrugada.
La última la tomé a escondidas, por mi caprichoso deseo
de encontrar las cuatro letras; casi a orillas de un precipicio.
Solo me dije: encontré las letras que no llegaban a ser cinco,
palabra corta pero llevaría el mensaje.
El azul del mar, la ternura de sus ojos,
aroma de la rosa, un beso y una flor.
Me lo dijo una gitana que solo una palabra dice todo eso.
Esa gitana con voz suave me susurro
al oído: la palabra es AMOR…

“CÁBALAS”, de Amalia Ibáñez Guerrero.
En mi verso cautivo tus ojos prietos,
vacilantes en el deseo de tus manos…
En mi verso prendido te llevo inquieto,
encadenado como un lienzo, apresado
como extasis…pasión, derretimiento.
Enamorada, presa de ti…
seduzco al poema,
danzando entre sus líneas
imaginarias…aromas de mar salada.
“Precipicio” por Amalia Ibáñez Guerrero.
Me estoy acostumbrando al dolor tranquilo del quejido de tu boca…
al aliento que desprendes entre los susurros de mi almohada…
al silencio y al vacío pletórico entre tus labios y mis labios.
Me estoy acostumbrando al desuso de tu aliento…
a la vorágine de tu voz en cada verso…
“El vientre nuestro” por Amalia Ibáñez Guerrero.
Bailar…
al son de la música
que desprendes,
es mi sentir
imaginario
y mi piel;
que se adentra
profundamente
en un laberinto
de pasiones…
Bailar…
en la conciencia
divisada
sin pretexto;
tú, mío…
yo, tuya…
el vientre nuestro…
que preñado de amor
en la distancia,
se convierte
en Universo…
Bailar…
…en la quietud
de la noche,
en tus aguas…
” A escondidas…” por Amalia Ibáñez Guerrero.
¡Qué se incendien las manos
con el néctar de las almas!
¡Qué se incendien los pensamientos
y ardan en llamas los versos!
¡Qué se incendien los pasos
ceremoniosos y ardan!!
Qué hierva la sangre en anhelos de esperanza,
en pétalos dispersos,
rugiendo inquieta sobre los mares…
¡¡Me dueles, me ardes!!
…a escondidas.









